Triste noche la de ayer. Caímos de la peor manera posible, ganando el partido y eliminados en la tanda de penaltys. Todo eso después de que en el minuto 9 de partido, ya íbamos ganando por 2-0 (Alves y Keita) y que el primer tiempo lo acabamos con 3-1 (Kanouté).
Pero es que la defensa sevillista es pura mantequilla, donde entra, no un cuchillo afilado, sino cualquier tarugo de madera. Es una defensa, o mejor dicho un equipo en defensa, que regala goles a diestro y siniestro en jugadas a balón parado.
4 de los 5 goles que nos ha marcado el Fenerbahçe han llegado de esta forma. El equipo se desconcentra, se desmorona y empieza a hacer aguas cuando el contrario va a lanzar a balón parado. El equipo se desajusta y la grada se acojona. Ya son muchos partidos (incluso temporadas) en las que nuestros lanzamientos son ineficaces y, en cambio, somos las hermanitas de la caridad cuando quien lanza es el contrario.
Difícilmente se puede entrenar esto. Así lo reconocía ayer el propio Jiménez en la rueda de prensa. Difícilmente podemos avanzar en cualquier competición con estos errores de patio de colegio.
Se acabó por ahora el sueño europeo. Ahora nos toca centrarnos en la liga y volver a Europa con un equipo reforzado y consistente, para poder tener un papel más importante que el que hemos conseguido hasta ahora.
Ausencias sin que se les haya buscado repuesto de nivel europeo: Antonio Puerta, Javi Navarro, Andreas Hinkel, Aleksander Kerzakov.
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